La Sociedad Civil es un contrato privado de colaboración entre un conjunto de dos o más personas. Que desean realizar de forma conjunta una actividad con ánimo de lucro. Y con el fin de repartir entre sí las ganancias obtenidas en el ejercicio. Las personas que lo forman podrían decidir entre aportar trabajo, lo cual les convierte en “socios industriales”. O por otro lado, aportar bienes o dinero, lo que les convierte en “socios capitalistas”. La responsabilidad de estos últimos es ilimitada.

  • Socios capitalistas: los socios capitalistas son los encargados de gestionar la Sociedad Civil. Además son los que aportan capital y trabajo y participan en las ganancias y en las pérdidas de la sociedad.
  • Socios industriales: este segundo grupo de socios, aportan trabajo personal. No participan en la gestión de la Sociedad Civil a no ser que se establezca lo contrario por escrito. Participan en las ganancias de la sociedad, pero no en las pérdidas. Excepto en pacto expreso con anterioridad.

Sociedad Civil

Hay que tener en cuenta que la Sociedad Civil se rige por el Código de Comercio en materia mercantil. Y en materia de derechos y obligaciones lo hará por el Código Civil. La Sociedad Civil tributará por el impuesto de sociedades. Y los socios deben darse de alta en la Seguridad Social como autónomos. Con el fin principal que cada uno de ellos por separado tribute en el IRPF.

La Sociedad Civil está indicada para proyectos empresariales sencillos y de reducidas dimensiones, aunque es una opción poco extendida. Además, la Sociedad Civil es una alternativa para aquellos que quieren empezar un proyecto empresarial o emprender a bajo coste y sin la necesidad de grandes aportaciones de capital. Sin embargo, antes de lanzarse a emprender habrá que conocer las ventajas e inconvenientes que se presentarían a la hora de la actividad corriente de nuestra Sociedad Civil.

Ventajas de la Sociedad Civil

La principal ventaja  es que se trata de la forma más fácil, simple y barata de constituir una sociedad mercantil. La principal razón es que no se necesita Escrita Publica ante notario ni inscribir la sociedad en el Registro Mercantil. Ni tampoco hacer una aportación de capital inicial. Al contrario que constituir una Sociedad Limitada o una Sociedad Anónima. Lo que provoca que se abarate muchísimo el proceso de constitucional de una Sociedad Civil, y ahí su éxito. Y además, con la Sociedad Civil, existe la posibilidad de cotizar por la tarifa plana y la cuota mínima de autónomos a la Seguridad Social.

Al igual que los autónomos tan sólo es necesario llevar un libro de registro de facturas emitidas. Un segundo con las recibidas. Y por último, otro con bienes de inversión. Para nada tan exhaustivo como pasara en una Sociedad Anónima o en una Sociedad Limitada. Por esa razón no se necesita una contabilidad normalizada. Ya tampoco están obligados a hacer publicas sus cuentas. La gestión contable y fiscal por su parte, es mucho más sencilla que una Sociedad Limitada.

Todo ello haciendo que la Sociedad Civil sea una fórmula apta para colaborar entre autónomos. Especialmente favorable si la Sociedad se va a realizar en España.

Antes de su constitución habrá que dejar por escrito y acordado los siguientes aspectos en un contrato.

  • Negocio que va a comenzar su actividad en el mercado.
  • Aportaciones de cada socio: ya sean socios industriales o capitalistas.
  • Porcentaje de participación de cada socio: tanto las pérdidas como las ganancias.
  • Sistema de administración y representación de los ingresos de la Sociedad Civil.
  • Causas de liquidación y disolución de la empresa a comenzar.

Inconvenientes de la Sociedad Civil

La responsabilidad para los socios de una Sociedad Civil es ilimitada porque esta no es una persona jurídica como tal. Lo que significa que se tendría una responsabilidad ilimitada ante las deudas que ese negocio pueda tener en cualquier momento con terceros. Es decir, la Sociedad Civil responde ante su patrimonio, presente y futuro. Esto podría dar lugar a una situación peligrosa en el caso que las decisiones las tomen más de una persona.

Además, si el negocio aporta beneficios elevados, los impuestos como consecuencia serán más altos. Por lo que deja de ser ventajosa. La razón es que los socios tributan por el IRPF como se ha mencionado anteriormente. Cabe añadir, que una Sociedad Civil nunca dará la misma imagen de permanencia y solidez que la que podría ofrecer una sociedad mercantil, por ejemplo.

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