• La participación de los inversores extranjeros alcanza el 46% del total, la más alta de la historia.

  • La internacionalización de la economía y los negocios en España sigue avanzando de forma imparable.

Según el Informe del Servicio de Estudios de BME sobre la propiedad de las acciones publicado el 11 de octubre, la participación de los inversores extranjeros en el valor de las acciones cotizadas en Bolsa alcanzó el 46%. Este es el nivel más alto de la serie histórica, con un crecimiento de 3 puntos porcentuales en el año, de 9 puntos en la década y de 16 puntos desde 1992.

Tendencia creciente

El reparto de la propiedad de acciones va variando cada año de manera pausada gracias a diferentes factores. Estos marcarán el protagonismo de diferentes grupos de interés en el mercado. Para que esto tenga lugar, es importante contar con mercados cuyo funcionamiento eficiente y equitativo genere elevados niveles de confianza de inversores nacionales e internacionales.

Según el estudio, este crecimiento de participación de inversores extranjeros es reflejo del creciente grado de apertura alcanzado por la economía española desde la entrada del país a la Unión Europea. También, el crecimiento se ha visto afectado por la consolidación del mercado bursátil español como uno de los más desarrollados del mundo. La globalización y la participación de capitales extranjeros en la superación de la crisis vivida en los últimos años son factores que lo han favorecido.

Escala creciente con flecha

La elevada y creciente participación de inversores extranjeros es un elemento positivo de estabilidad y equilibrio en el devenir del funcionamiento correcto del gobierno y la gestión de las empresas.

El estudio apunta que familias y empresas no financieras suman cerca de un 20% cada una. Tras el fuerte aumento registrado en 2016, la participación de las empresas no financieras repite registro en el 20%. Pasa a ocupar el segundo lugar como grupo de propietarios más relevante de la Bolsa española. El 14% restante se reparte entre fondos, compañías de seguros, bancos e intermediarios financieros.

No obstante, aunque la presencia de inversores individuales o familias ha sido históricamente uno de los rasgos diferenciales de la Bolsa española, esto ha cambiado. En los últimos tres años, los inversores minoristas nacionales han reducido su inversión en acciones nacionales. A cierre de 2017, su participación se registraba en el 19,7%, retrocediendo a los mínimos históricos de 2008.

Aumento de las participaciones

Instituciones de Inversión Colectiva españolas (Fondos de inversión, Fondos de pensiones y Sociedades de Inversión de capital variable), junto con las compañías de seguros y otras compañías financieras no bancarias han aumentado su posición. En concreto, han sido el grupo de propietarios de acciones cotizadas que más ha aumentado su posición en la Bolsa. Suponen el 8% del total, el nivel más alto registrado en cinco años.

Escala creciente

Los bancos españoles aumentaron una décima su participación, situándose en el 3,1%. Este porcentaje es 3 puntos por debajo de la de 1992 (primer año en la serie histórica de BME) y 6 puntos menor a la de 2007. Esta variación porcentual refleja el impacto de la crisis del país de los últimos años y de la ruptura del modelo tradicional del negocio de la banca española.

Por último, la riqueza financiera neta de los hogares alcanzó con 1,37 billones de euros a cierre del año pasado. Récord histórico. La riqueza financiera neta es la diferencia entre los activos y los pasivos financieros de los hogares. Es un factor impulsor del consumo de los hogares. Está detrás del buen comportamiento de la economía española en términos del PIB. Esta cifra es un 85% más elevada que en 2008, debido a los inicios de la crisis. Además, acumula cinco máximos históricos anuales consecutivos desde 2013.

Tasa sobre transacciones financieras

Según el Informe de BME, si el Gobierno español decide finalmente implantar la tasa sobre las transacciones financieras la distribución de la propiedad de las empresas cotizadas en la Bolsa puede verse distorsionado.

La tasa a las transacciones financieras reducirá la liquidez y alterará la distribución más natural de la propiedad de las acciones cotizadas en España. Es una medida que daña la eficacia, la eficiencia y la equidad de los mercados de capitales. Existen experiencias en países cercanos donde los importes recaudados son significativamente inferiores a los proyectados. La tasa no cumplió con los objetivos de “mayor justicia y menos especulación” en los mercados.

Panel con cifras numéricas

Sin embargo, sí ha introducido distorsiones en los procesos de toma de decisión de inversiones. Por lo tanto, también en la distribución de la propiedad de acciones.

“En un entorno tan global y competitivo como el actual, esta medida generará desconfianza en la comunidad inversora. Producirá inequidad y arbitraje fiscal con otros países del entorno. Podría suponer una amenaza para la estructura financiera de las principales compañías españolas” concluye el estudio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.