• Con el Impuesto sobre los Servicios Digitales el gobierno prevé recaudar más de 1.000 millones de euros

  • Este impuesto está dirigido a las empresas “en línea”

Se la conoce como “Tasa Digital” pero su título oficial es Impuesto sobre los Servicios Digitales y se anunció en el marco de los Presupuestos Generales del Estado de cara a 2019. El gobierno pretende recaudar 1.200 millones de euros.

Para ello, establecerá un gravamen del 3% dirigido a empresas en línea, específicamente “servicios de publicidad en línea, servicios de intermediación en línea y la venta de datos generados a partir de información proporcionada por el usuario”. Se verán afectadas aquellas compañías que facturen un mínimo de 750 millones a nivel mundial o 3 millones en España. Además, según la información desvelada hasta el momento, la liquidación sería trimestral.

Tarjeta de crédito comprando online

Una de las razones de peso por la que esta decisión se ha tomado tiene que ver con la digitalización del mundo moderno. Las regulaciones fiscales fueron diseñadas en un momento en el cual internet no era ni un proyecto de idea. Hoy en día, una gran parte del comercio tiene lugar en la red y se considera que muchas normas no han sido adaptadas para encajar con un sistema comercial cada vez más virtual. 

Los objetivos de esta nueva normativa

Además de intentar que las empresas tributen donde obtengan beneficios, el Gobierno espera recaudar unos 1.200 millones de euros al año. También se pretende conseguir que los ingresos nacionales de las grandes empresas internacionales pasen a través del marco fiscal que antes escapaban.

¿Quiénes saldrían mal parados?

Oficialmente, no se han confirmado nombres particulares pero, teniendo en cuenta la situación es de esperar que ciertas compañías se vean afectadas. Entre ellas, gigantes del mundo digital cuyos productos o servicios utilizamos a diario. Por ejemplo, se estima que Google, Amazon, Uber o Twitter estarán incluidas en este grupo de servicios digitales a los que la tasa se dirigirá. Por otro lado, las empresas que probablemente no se vean afectadas serán las operadoras de telecomunicaciones. 

A priori, no sorprende que sean estos gigantes los que tengan que pagar la tasa. Sin embargo, las dudas surgen cuando consideramos los gastos que supondrá. Si las empresas digitales ven afectados sus beneficios, lo más probable es que decidan repercutir este coste en el consumidor. ¿Cómo conseguirían esto?

La opción más simple es la de aumentar el precio del servicio o producto. Es decir, que muchos de los servicios que utilizamos a diario podrían encarecerse. La presencia online ha aumentado exponencialmente desde los comienzos de internet. Cada vez se contratan más servicios en línea. Es por esto que muchos clientes regulares de dichas plataformas temen los posibles efectos de esta nueva tasa.

¿Y la Unión Europea?

Otra de las grandes dudas es el proceso de integración de la tasa a nivel nacional y, sobretodo, europeo. Recientemente, el Ministro de Economía (Román Escolano) ha dejado claro que su intención es que la tasa pueda empezar a aplicarse en 2019, por lo tanto la negociación tendría que iniciarse ya. Además, sobre el tema Europeo menciona que pretenden llegar a un acuerdo con toda la UE, pero seguirán adelante incluso si no se consigue. 

Bandera de la Unión Europea

Esta decisión por parte de España ha alegrado a algunos, que opinan que podría ser un instrumento para enfrentarse a multinacionales presentes en varios países europeos tributando solo en Irlanda por el total de sus operaciones. Por supuesto, en este caso lo ideal sería que todos los países europeos adoptaran estas medidas simultáneamente. España podría ser el primero de muchos que se adapten a la estructura propuesta por la UE para regular de forma más eficaz los servicios digitales. La Presidenta de IBM España, Marta Martínez, ha sido la primera en pronunciarse al respecto:

“Creo que tiene que haber una normativa que de alguna forma esté coordinada a nivel europeo”

Desarrollo y progreso, ¿tiene un lado oscuro?

No es la primera vez que el sistema sufre cambios. Libre Mercado comparaba de forma muy acertada el desarrollo industrial con el digital que estamos presenciando en la actualidad. En su momento, con las innovaciones conseguidas en el campo de la tecnología moderna y su aplicación en el ámbito industrial, ya se produjo una migración entre sectores productivos. Es indiscutible que el sector primario ha aumentado su productividad gracias a la innovación en maquinaria y nuevas tecnologías.

De igual forma, con la llegada de la web como plataforma no física para el comercio, se han dado mejoras que afectan a nuestra vida diaria. La oferta de servicios y productos que podemos obtener sin salir de casa es abrumadora.Esta facilidad ha hecho que el comercio electrónico aumente exponencialmente, mientras que el físico cada vez lo tiene más difícil en un mundo digital.

Como en todos los casos, hay ventajas y desventajas, ganadores y perdedores.  Muchos argumentan que Europa debe tomar medidas mientras que otros acusan a la UE y al Gobierno de proteccionismo anticuado por intentar regular este tipo de transacciones online. Daniel Rodríguez, redactor de Libre Mercado lo exponía así:

Tenemos que elegir, o cambiamos el modelo productivo, lo orientamos hacia el incremento de productividad y nos apalancamos en la revolución digital para proteger el estado de bienestar. O renunciamos a dicho estado de bienestar. Así de claro.

Cafetería

La incógnita real es si, con estos datos, la recaudación sería suficiente como para alcanzar los 1.200 millones, lo cual parece improbable. Estas dudas han generado mucho escepticismo sobre si la implantación de la tasa digital busca el equilibrio o puede tener el potencial de suponer un peligro para la estabilidad económica del comercio digital.

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