La actual pandemia del Covid-19 y la anterior crisis del 2008, ha creado gran desequilibrio económico en miles de familias y personas con actividad empresarial. La situación ha obligado a buscar alternativas legales que posibiliten la supervivencia en un entorno económico más que alarmante. Estas personas se han visto inmersas en dificultades financieras, que en muchos casos les abocaron a no poder hacer frente a sus deudas.

Debido a la situación, desde 2013, en España se comenzaron a regular los concursos de acreedores para personas físicas y en 2015 se aprobó la Ley de Segunda Oportunidad.

 

¿Qué es un concurso de acreedores para personas físicas?

Para que se entienda fácilmente, es un proceso judicial en el que se realiza una declaración de quiebra o una suspensión de pagos.

Esto permite en algunos casos una segunda oportunidad a aquellas personas que se enfrentan a la pérdida de sus bienes y propiedades.

La entrada en concurso de una persona física no significa el fracaso de un proyecto de vida o profesional, sino que debe suponer un remedio ante una situación de crisis por la que cualquier persona o familia puede pasar en algún momento de su vida.

¿Qué es lo primero que se debe hacer?

Lo primero que se debe hacer en el concurso de acreedores persona física, es intentar un acuerdo extrajudicial de pagos con tus acreedores en Notaría.

Este mismo Notario, nombrará a un mediador concursal que es el que lleva todo el proceso en el que se trata de llegar a un acuerdo, una especie de “concurso amistoso”.

Si los acreedores se niegan, el deudor acude al juzgado para solicitar el concurso de acreedores. Normalmente es lo que ocurre, porque la banca suele negarse a llegar a acuerdos de quita de deuda.

 

¿Cómo continúa el proceso?

Aquí ya entramos ya en lo que es la Ley de Segunda Oportunidad, donde presentas en el juzgado la solicitud de Concurso de acreedores.

Se presenta un documento del salario, patrimonio y se detallan todos tus gastos mensuales.

El mediador concursal asumirá desde este momento el papel de administrador concursal” y junto con el Juzgado liquidarán los bienes que forman el patrimonio del deudor para saldar las deudas, en la medida en que sea posible y conforme un orden de prioridad según el tipo de deuda ante el que nos encontremos.

Una vez declarado el concurso se paralizan los embargos y las ejecuciones de deudas por facturas.

Finalizará esta fase con una calificación del concurso, donde el Juez deberá determinar si el deudor es de buena fe o culpable (donde se decide si su endeudamiento fue fortuito o no) y podemos pasar a la última fase.

Exoneración de las deudas restantes

Esta fase da comienzo cuando no se ha llegado a ningún acuerdo y comienza el concurso consecutivo. Si lo considera el juez podrá exonerar el 100% de la deuda. Los acreedores podrían solicitar la revocación del BEPI si se detectan este tipo de hechos:

– Ocultación de ingresos o bienes.

– Incumplimiento del plan de pagos.

– El deudor puede hacer frente a los pagos de la deuda.

 

¿Por qué considerar acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad?

– Tiene todas las garantías de la Ley y siempre se actuará en base a la legalidad.

– Se pueden acoger tanto familias, como autónomos.

– Puedes cancelar deudas de hasta 5.000.000 de euros.

– El proceso puede lograr reducir tu deuda a la mitad e incluso casos que han llegado hasta el 80%.

– Te permite salir de las listas de morosos

– Y la gran ventaja, es que se puede continuar con la actividad económica y así poder hacer frente a los gastos.

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